Todo impulso por mejorar la calidad educativa comienza por reconocer que existen problemas, pero también hay que decidir resolver el problema, y además se debe realizar un compromiso de todos con lo que se emprende. Este compromiso implica un cambio cultural, es decir fortalecer valores compartidos, de vivirlos día con día, y renovarlos grupalmente.
Uno de los enemigos principales de los movimientos de la calidad es la falta de constancia, esto se debe a que el proceso de mejoramiento de la calidad es permanente, lento y gradual. Para ello se requiere de liderazgo ejercido por el director y que los maestros aprendan a aceptarlo y enriquecerlo.
En este movimiento de calidad se trata de resolver los problemas atacando sus causas. Dicho movimiento comienza con los problemas que están más cerca de nosotros.
Cada escuela es única, y es definida por quienes en ella trabajan, los alumnos, la comunidad en la que está inserta y las interacciones entre todos ellos. Sin embargo hay algunos problemas que atentan con la calidad de los aprendizajes y que están presentes en muchas escuelas, estos tipos de problemas son los siguientes:
Es necesario contar con solidez de la información para resolver los problemas a fondo. La información que genera la escuela es para el uso de las autoridades del sistema educativo, donde se realizan estadísticas acerca del avance de los sistemas educativos nacionales. La escuela necesita generar para sí, información de carácter cualitativo, para saber cómo se encuentran los niveles de aprendizaje entre sus alumnos y cómo evolucionan. Una vez identificado el problema y resuelto, se logran fijar estándares de calidad mayores que los anteriores para el funcionamiento de la escuela, es importante que dichos estándares se mantengan, pero sobre todo que se eleven aún más.
COMENTARIO
Este capítulo lo relaciono con la lectura de “Características de las escuelas efectivas” de Peter Mortimore, donde nos habla del liderazgo del director, acerca de la administración del tiempo, el ambiente del aprendizaje, entre otras, ya que se mencionan que las escuelas efectivas son las que cuentan con dichas características, y en este capítulo muestra que la ausencia de dichas características representan problemas dentro de la escuela impidiendo una mejor calidad educativa, también se realizamos comentarios en clase sobre la presencia o ausencia dichos elementos en las Secundarias Técnicas que visitamos en nuestra segunda jornada de observación, donde pudimos constatar que son pocas las escuelas que cumplen con dichos elementos, y que aún falta mucho que hacer para mejorar la calidad de la educación en nuestro país, y como se menciona en este capítulo el problema consiste en la falta de constancia en el proceso de mejora de la calidad, ya que muchas veces queremos obtener resultados inmediatos, e incluso nos conformamos con alcanzar las metas planteadas en un principio y no tratamos de superar estos estándares, por tal motivo no se logra un verdadero avance y cambio en el proceso de la calidad educativa.
REFERENCIA
Schmelkes, S. (1995). La calidad parte del reconocimiento que hay problemas. Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp. 31-42). México, D.F. Secretaría de Educación Pública.
Marce, primeramente que bonito diseño tiene tu blog, es muy llamativo y hace la lectura más amena. Además tienes una muy buena redacción. Con respecto a tu comentario, creo que varios coincidimos en que estos capítulos, en general, van muy de la mano de la lectura de Mortimore, y como dices, en las observaciones hemos notado la ausencia de las características de la escuelas efectivas, de las escuelas de calidad. Felicidades Marce tienes aquí un muy buen trabajo.
ResponderEliminarHola!
ResponderEliminarTambién concuerdo con que el capítulo tiene que ver con la lectura de Mortimore, además concuerdo contigo en que dices que hay mucho trabajo por hacer y será nuestro trabajo. Ya en otros comentarios he expresado mi interés en este punto, principalmente en que nosotros notamos todos esos errores, pero las personas que están en el sistema no lo hacen o no les interesa. Es bastante triste pensándolo de ese modo, ya que finalmente como menciona en el capítulo anterior la autora, los alumnos son los beneficiarios, y cada nueva generación no tiene la culpa de lo que sucedió con la anterior, por lo que es triste, repito, que a los maestros les importe cada vez menos el desempeño de los alumnos y su relación con el contexto, ya que en mi punto de vista, cada vez se nota más que este tiene mucho que ver con el desarrollo estudiantil del alumno.