miércoles, 14 de diciembre de 2011

CAPÍTULO VIII. LA PLANEACIÓN Y LA EVALUACIÓN PARA LA CALIDAD

En el proceso de mejoramiento de la calidad educativa se necesita planear, monitorear y evaluar. La búsqueda de la calidad se inicia con el reconocimiento de la existencia de un problema,  el cual puede ser de dos tipos o ambos: una preocupación por los resultados deficientes de la escuela, y el otro por los procesos deficientes de la misma.

El reconocimiento del problema puede provenir de varias fuentes. El director se involucra en el problema y genera ideas de cómo mejorar, estas ideas se tienen que convertir en planes:

Las características del plan son las siguientes:

1.      Debe elaborarse en equipo. Las personas que conducen y son responsables de los  procesos escolares, en conjunto  tienen que desarrollar el plan.

2.      Debe  comenzar por estabilizar los procesos, o por definir la estabilidad existente. Estabilizar los procesos significa descubrir qué se hace y qué se logra generalmente, y si hay personas que se encuentran fuera del sistema o que no están realizando las tareas asignadas  es necesario:

·         Precisar normas mínimas.

·         Proporcionar los elementos  para que se puedan cumplir con dichas normas.

·         Establecer sanciones claras para el incumplimiento de las normas.



3.       Diseñar los resultados deseados. Se deben definir esos resultados que se quiere alcanzar, pero deben ser metas realistas, no utópicas, ni idealistas.



4.      El plan debe de privilegiar los procesos de prevención del problema. Sólo atacando las causas se previenen los problemas, y sólo previniéndolos se resuelven de raíz. Se deben de combatir las causas   priorizando las  más importantes.



5.      El plan debe de privilegiar la disminución de las variaciones por encima de la elevación del promedio. Es más importante proponernos lograr un buen nivel en todos los alumnos, que uno excelente en sólo algunos. La educación básica es un derecho de todos, y atentaríamos contra ese derecho si favoreciéramos las variaciones.



6.      El plan requiere programas más precisos. Aquí intervienen los “círculos de calidad”, repetir en menor escala el proceso anterior, en los aspectos específicos que involucran a ciertos miembros del personal, alumnos o padres de familia.

El plan, los programas de trabajo de los equipos y círculos de calidad deben traducirse en nuevas prácticas, las cuales deben ser revisadas de forma permanente por el  propio equipo que las definió, a esta revisión continua se le conoce como  monitoreo. El monitoreo hace referencia a la actuación de las personas en sus prácticas cotidianas, y éste debe ser  un trabajo grupal.

En el proceso de monitoreo el último objetivo es la satisfacción del beneficiario, por ello es necesario fortalecer el diálogo con los beneficiarios.

Los resultados se evalúan. En educación la evaluación es una práctica común, pero ésta sin monitoreo no permite mejorar la calidad,  con esto se quiere decir que sólo es útil cuando se combina con el monitoreo. La evaluación verifica que los procesos modificados contribuyeron al logro de los mejores resultados.

Una vez obtenido los resultados esperados, es necesario estandarizar estos procesos, posteriormente  se  aplica el ciclo PHRA:

·         Planear.

·         Hacer.

·         Revisar.

·         Actuar.



COMENTARIO

Podemos confirmar  con base a este capítulo que la evaluación tiene un papel muy importante en el proceso de la mejora en la educación, pero como ya hemos visto con la misma autora, que la evaluación no hace que la educación sea de calidad, sino que nos permite saber en qué se está fallando, cuáles son los principales problemas que enfrentamos y que impiden lograr una calidad educativa. La evaluación es una herramienta que ayuda en la elaboración de políticas como hemos visto en el ProNaE, ya que ésta permite diseñar dichas políticas encaminadas a combatir y prevenir los problemas que están obstaculizando el avance de la educación en nuestro país. Pero para ello es necesario como ya se ha mencionado anteriormente la participación de todos los agentes involucrados en la tarea educativa, porque los beneficiarios no son sólo los alumnos, sino toda la sociedad.



REFERENCIA

Schmelkes, S. (1995).  La planeación y la evaluación para la calidad. Hacia una mejor calidad de nuestras escuelas. (pp.89-100). México, D.F. Secretaría de Educación Pública

1 comentario:

  1. Ciertamente Marce, se tiene que involucrar a todos los actores del proceso educativo, pero lo complicado radica en cómo hacerlo, y la misma autora en el siguiente capítulo nos brinda algunas estrategias que debemos tomar en cuenta, quiero comentarte que yo difiero un poco en cuanto a la importancia de la evaluación, creo que el monitoreo que nos menciona la autora es igual o incluso más importante pues nos indica prácticamente en que parte de la solución, si es que se está implementado alguna, existen fallas.

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